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LA PREPARACIÓN FÍSICA EN EL FÚTBOL con HORACIO TAGLIAFERRI

Esta es una conferencia conferencia completa con Horacio Tagliaferri profesor Nacional en Educación Física por el Instituto Vélez Sarsfield.

Esta entrevista esta enfocada en la evolución de la metodología de trabajo en la preparación física de un equipo de futbol base en los últimos años respecto a otros años y como ha llegado en la actualidad a un auge en trabajarla de forma más contextualizada al juego en vez de una metodología más enfocada a ejercicios puramente físicos fuera del juego en si y que era muy habitual hace unos años. (Sigue siéndolo en muchos equipos todavía).



EL ENTRENAMIENTO FÍSICO EN EL FÚTBOL”-HORACIO TAGLIAFERRI

Este conferencia es la ultima de una serie donde hablamos sobre la preparación física en distintas decadas en el entrenamiento de futbol base, hablamos sobre distintos modos de aplicarla, circuitos y responder algunas preguntas que se hacen muchos entrenadores.

La preparación física analítica en el fútbol ¿Es el final de este método?, ¿Por qué se hacía antes así?

Horacio Tagliaferri: Con respecto a la primera parte de la pregunta, personalmente no creo que esta metodología esté totalmente en desuso. Siguen existiendo profesores que son grandes exponentes de esta forma de trabajo, aunque no se puede negar la creciente tendencia a nivel mundial hacia una metodología más global, específica y contextualizada en oposición a las tareas analíticas, generales y aisladas a lo que es el juego.

En mi opinión, habría que tomar las bondades que tienen cada una de las metodologías de entrenamiento y aplicarlas de acuerdo al contexto en el cual nos toque desempeñarnos. Observo una línea de pensamiento tendiente hacia la obligatoriedad del trabajo contextualizado dejando de lado todo tipo de ejercicios descontextualizados, y quién no trabaja de dicha manera parecería que “se encuentra fuera del sistema”.

Pienso que si se han obtenido grandes rendimientos en el pasado utilizando métodos, supuestamente “arcaicos” para el pensamiento actual, tan malos no habrán sido. Por lo tanto, no todo lo que se empleaba en el pasado debería desecharse. Como mencioné antes, mantengamos lo que puede servir del pasado y sumémosle lo positivo que nos pueden aportar las nuevas corrientes.

Para redondear la idea, quisiera explicar brevemente como trabajo al inicio de temporada con trabajos continuos para el desarrollo de la resistencia (capacidad y/o potencia aeróbica) de manera de acercarlo lo máximo posible hacia algo un poco más específico a los requerimientos del fútbol, aunque, claro está que no es muy específico que digamos, pero son valiosos por lo que aportan en cuanto resistencia, no sólo física sino también psicológica.

 

En lugar de realizar las típicas vueltas alrededor del campo de juego, coloco conos/discos planos que marquen un recorrido dentro del terreno y explico previamente como se deben desplazar siguiendo un recorrido que deben memorizar para estimular la atención y concentración, además de tener que pensar por donde deben realizar de manera más económica los diversos cambios de dirección y de sentido que implica el trazado.

Esta forma de organizar la tarea tiene varias ventajas y, en parte, guardan una relación con exigencias que el partido le va a solicitar al futbolista: mantiene a cada jugador concentrado de principio a fin, aún cuando la fatiga va aumentando; incluye cambios de dirección y sentido, esto además de reproducir los desplazamientos más comunes de nuestro deporte, tornan a la tarea más exigente desde el punto de vista neuromuscular; podemos introducir desplazamientos de espalda y laterales; y, por último, trabajar de manera cómoda y por niveles al dividir a la plantilla en grupos de pocos jugadores que inician el trabajo desde distintos puntos del recorrido.

Para elevar la exigencia, al igual que lo hacemos con cada una de las capacidades, se van modificando sesión a sesión el trazado del recorrido de manera que sea más complicado memorizarlo.

Con este ejemplo quería remarcar que sigo utilizando métodos que no son contextualizados ni muy empleados actualmente, pero si debo reconocer que sólo lo hago en la primera semana del macrociclo, reduciéndolo a tres estímulos incrementando el volumen.

En cuanto a la segunda parte de esta pregunta, puedo decir que si bien soy “viejo”, todavía no lo soy tanto para que mi veredicto pueda ser muy preciso.

Me parece que puede tener algunas connotaciones o respuestas posibles. Por un lado, supongo que en la segunda mitad del siglo pasado no se pensaba en una preparación tan global o integradora como está enfocada la preparación de hoy en día.

Recuerdo documentales donde se observaban sesiones de equipos o seleccionados nacionales en los cuales se dividía la sesión en una parte dedicada a los aspectos condicionales sin una gran exigencia donde prevalecían ejercicios construidos, gimnasia sueca, calistenia y algunas vueltitas alrededor del campo de juego; para concluir con una segunda parte futbolística consistente en realizar un partido.

Voy a aclarar el significado de calistenia para los jóvenes que, quizás nunca la hayan escuchado. Es una palabra de origen griego: Kallos y Sthenos, la primera significa “Belleza” y la última “Fortaleza”.

Son ejercicios que se realizan con el propio cuerpo que apuntan a la belleza a través del cuerpo en movimiento e implican tareas de movilidad, flexibilidad y algo de fuerza pero sin grandes niveles de exigencia ni potencia.

Por otro lado, tengamos en cuenta que en las décadas anteriores a la del ´70, la figura del preparador físico/profesor de Educación física no existía. Era el propio entrenador o un ayudante de éste (que por lo general era un ex-jugador del club) quien impartía las tareas de la sesión.

La  década del ´70, con la inclusión un profesional del área del acondicionamiento físico, el profesor de Educación Física, marcó un antes y un después en la preparación física del fútbol, porque se comenzó a trabajar con más seriedad el aspecto condicional.

Por aquél entonces había una mayor incidencia en la resistencia con métodos continuos (extensivos, intensivos y variables), fraccionados/ intervalados (las famosas “pasadas”) y fartlek (éste es el más aproximado al fútbol de los que se utilizaban debido a los cambios de velocidad que posee). Luego se trabajaba algo la velocidad y muy poco la fuerza. Recién en los años ´80 se empezó a más la fuerza, especialmente en gimnasios de musculación mediante el empleo de pesos libres y máquinas.

En la Argentina, creo que Vélez Sarsfield fue uno de los clubes pioneros en realizar sesiones de fuerza en el gimnasio, ya que por aquellos tiempos trabajar con pesas era un tema tabú en todos los deportes (a excepción de la halterofilia u otros en que la fuerza era lo más importante), pero en el fútbol mucho más.

Recuerdo que por aquél entonces cuando estaba cursando la carrera de profesor de Educación Física en el club Vélez Sarsfield, acudía al gimnasio del club para entrenarme y allí realizaban sus sesiones de fuerza desde el plantel profesional hasta las divisiones inferiores/fútbol base a partir de los 14-15 años de edad.

El preparador físico de aquél plantel profesional ganador de todo: torneo local, copa Libertadores e Intercontinental derrotando al Milan, era Julio Santella, gran profesor y persona, del cual yo había sido alumno y como me conocía y me veía que entrenaba en el gimnasio, me consultaba acerca de determinado ejercicio y teníamos charlas sobre entrenamiento.

También recuerdo a un jugador de las inferiores entrenando en el gimnasio que realizó una gran carrera como jugador, integrando el seleccionado nacional, jugando mundiales y, hoy es un gran entrenador muy conocido por todos ustedes, el “Cholo” Simeone.

Cerca de los años ´90, surgió el entrenamiento integrado con los avances tecnológicos, investigaciones y mediciones que aportaron mayores conocimientos acerca de las exigencias que afrontaba el futbolista durante la competencia.

Los trabajos de resistencia se tornaron más específicos, la resistencia específica, que trabajaba lo condicional, carreras fundamentalmente, unido a lo técnico-táctico con la pelota.

Llegando a nuestros tiempos, en los 2000, aproximadamente en el 2010, se convirtió en algo más contextualizado al trabajar el componente condicional realizando los desplazamientos unidos a los elementos técnico-tácticos pero ajustados al modelo de juego, donde cada jugador ejecuta la tarea respetando su función específica como lo deberá hacer en la competencia/partido.

Me aparte un poco de la pregunta en sí, pero me pareció pertinente dar una breve reseña histórica de la evolución de la preparación hasta nuestros días para un mejor entendimiento.

Para cerrar este tema del porqué antes se trabajaba tan diferente a la actualidad, comparemos la cantidad de partidos, el calendario competitivo y el ritmo de juego. En el pasado la cantidad de partidos era muy inferior a la actual, el calendario competitivo no era tan apretado ni extenso y el ritmo de juego era bastante más lento.

Pero en lo referente a este último punto, el ritmo de juego, va de la mano con el incremento de la exigencia o intensidad con que se entrena. Entonces el ritmo de juego fue aumentando a medida que lo hacía el entrenamiento.

¿Cuál es la razón de esta evolución más contextualizada en la preparación física del fútbol actual? ¿Se puede entrenar condicionalmente todo a base de ejercicios contextualizados?

H.T.: Como respuesta de la primera pregunta, vale una introducción estableciendo diferencias entre distintas disciplinas deportivas. Estoy convencido que surgió para distinguir la preparación que requieren los deportes abiertos o de situación, como lo es el fútbol, que debe ser muy diferente a la preparación de los deportes cerrados o de tiempo y marca, como el atletismo.



En el pasado, la preparación del fútbol y otros deportes de situación empleaba tareas del atletismo para la preparación física. Si bien en el fútbol es importante ser veloz, explosivo y resistente, esto debe ir unido a la técnica específica de nuestro deporte y, fundamentalmente, a la táctica. Sino sería muy fácil, voy a buscar velocistas, halterófilos y maratonistas para conformar una plantilla de fútbol…seguramente perderíamos todos los partidos.

Para que se entienda la idea, voy a explicar el acto motor, este término significa el conjunto de órdenes concretas que elabora el sistema nervioso central (S.N.C.) para ejecutar un movimiento/gesto determinado.

El acto motor tiene tres fases:

1ª) Percepción y análisis de la situación (el jugador debe observar y “leer” el entorno en el cual se encuentra: movimiento de los oponentes y compañeros, posición del balón, lugar del terreno, entre otras).

2ª) Toma de decisiones (debe elegir una respuesta y decidir correcta y rápidamente para evitar que el oponente le quite el balón o anticipe su acción.

Cuanto mayor sea el bagaje motor y mayor experiencia tenga un jugador, la decisión tomada tendrá mayor probabilidad de ser exitosa. Los muy experimentados suelen intuir, lo que puede ayudar cuando hay que resolver con apremios temporales)

3ª) Ejecución (ejecutar la acción técnica elegida con precisión).

Las dos primeras fases tienen que ver con el aspecto táctico, mientras que la tercera fase con lo técnico. Bien, en ciertos deportes la tercera fase es la más importante, como en el caso de la gimnasia artística, gana quien ejecuta las acciones con precisión.

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Pero en el fútbol y demás deportes de situación, las dos primeras fases son las más importantes, las que nos acercan al éxito. Para que se entienda mejor voy a dar una ejemplificación: un jugador puede ejecutar con gran maestría y precisión un pase, golpea con técnica depurada el balón haciéndosela llegar al pie a un compañero, pero ese compañero se encontraba marcado por un defensa mientras tenía un compañero en mejor posición y sin marca con mayores posibilidades de progresar en el terreno de juego y finalizar buscando anotar el gol.

La ejecución técnica fue perfecta pero falló en las dos primeras fases y esto marca una diferencia grande en la preparación del futbolista desde las bases: debemos estimular la capacidad cognitiva, el raciocinio en los niños. Con todo esto no quiero decir que la técnica no sea importante en el fútbol, también puede darse el caso en que un jugador percibe, analiza y toma la decisión correcta y rápidamente pero ejecuta mal la técnica.

El componente condicional y el técnico son importantes en el fútbol, pero el táctico será el que marque la diferencia, entonces la preparación física del fútbol debe ser diferente a los deportes con predominio físico (atletismo, natación, ciclismo, etc.) y con predominio técnico (gimnasia artística, saltos ornamentales, etc.).

Para continuar con la razón que llevó a la evolución de una preparación más contextualizada en el fútbol, creo yo que el ser humano siente una necesidad de cambio, de “inventar” algo nuevo.Esto no me parece mal porque significa ansias de superación, ganas de progresar…pero no me parece mal siempre y cuando no sea desechando todo lo que se venía realizando con buenos resultados.

También me parece que esta evolución hacia la contextualización fue ayudada por el éxito obtenido con las nuevas metodologías de periodización en la preparación que fueron surgiendo, como por ejemplo: el Microciclo Estructurado de “Paco” Seirul-lo, con gran suceso en el balonmano y luego en el fútbol con el Barcelona que todos ya conocemos, y la Periodización Táctica de Victor Frade, con Mourinho como máximo referente.

Esto ha llevado a muchos entrenadores a verse tentados en copiar “recetas o fórmulas para el éxito”. Debemos tener en cuenta que lo que funciona para unos, no necesariamente funciona para todos; se debe considerar el contexto en el cual se está, es decir con que grupo contamos, el estadio formativo, nivel, experiencia).

De todas maneras, como no soy el “dueño de la verdad” no critico ninguna corriente de pensamiento ni a nadie que copia o no. Sólo digo que cada uno debe hacer lo que cree que es lo correcto o que le gusta. Como le digo a mis alumnos, no tienen que hacer lo que yo hago, salvo que crean que es bueno pero no porque yo se los digo sino porque ellos piensan que está bien. Siendo fieles a la forma de pensar propia estaremos en el camino correcto.

Nos podremos equivocar, todos nos equivocamos, pero nunca por actuar de mala fe. Para ser buen profesor, es importante ser buena persona porque de esta manera buscará darle lo mejor, sin guardarse nada a sus alumnos o jugadores.

Así como le pedimos a los jugadores que “dejen todo en la cancha”, al profesor le pido que se “queme las pestañas” estudiando para el progreso de sus dirigidos. Por supuesto que para estar más cerca de la verdad es necesario actualizarse, estudiar, observar, escuchar y poner en práctica. Esto es lo que hacen aquellos que tienen calidad humana.

En síntesis, aquél que piense que es mejor trabajar de manera contextualizada, adelante…pero que no sea porque está de moda o porque determinado entrenador exitoso lo hace así. Para terminar de dejar en claro mi opinión acerca de las metodologías analítica y contextualizada, yo soy de los que piensan que lo mejor es tomar lo que me parece bueno de cada metodología.

Con respecto a si es posible entrenar lo condicional a través de métodos contextualizados, creo que es muy difícil poder alcanzar los mejores rendimientos condicionales posibles mediante el empleo exclusivo, y recalco lo de exclusivo, de este tipo de métodos.

Habría que contar con jugadores muy compenetrados con la tarea, que no se demoren o distraigan por la inclusión del balón, oponentes o compañeros…o como les indico cuando utilizo estas tareas en las cuales hay finalización frente al portero y quiero que las resuelvan a la mayor velocidad posible para que sea más real al partido, donde si se demora el defensa impediría el remate.

En tales casos, les digo…y voy a utilizar un término no muy académico, no “boludeen” la situación y quieran divertirse ridiculizando al portero al parar el balón con el pecho, pisarla, dar vueltas mientras el portero se revuelca por el piso.

Todo esto demora la finalización, dando posibilidades a la defensa a intervenir y además para cuidarle la vida al atacante. Tengamos presente que el portero tiene algunas características particulares: antropométricamente es el de mayor envergadura de la plantilla, condicionalmente el más fuerte y de gran potencia y psicológicamente el más “loco”. Este coctel de características puede ocasionar que lo “muela a palos”.

Por supuesto que me encanta trabajar con el balón y en el contexto del juego (con circulaciones, formando sociedades, trabajos sectoriales, intersectoriales y todo el equipo completo resolviendo situaciones defensivas u ofensivas dentro del campo de juego) pero cuando quiero trabajar la velocidad, la fuerza o la capacidad condicional que desee, trabajarla de manera analítica me parece imprescindible para luego aplicarlo más eficientemente en el contexto que realmente nos interesa: la competencia.

Una de las maneras que más me gusta trabajar lo condicional unido al componente técnico-táctico es observando jugadas de los partidos o modelo de juego del entrenador y llevarlas al entrenamiento controlando el volumen, intensidades, duración y densidad.

Coloco conos en el campo de juego para marcar las distancias que quiero que recorran en cada velocidad, donde debe llegar el balón, las transiciones y todo lo necesario para simular lo que sucede en el partido.

¿Hay razones para pensar que en la preparación física en el fútbol puede dar un paso más?

H.T.: Es posible. Aunque, creo que a esta altura del partido, año 2018, pleno siglo XXI, ya está todo inventado. No es como en el siglo pasado, allá por 1950-60 cuando la preparación física en el fútbol era una actividad relativamente nueva y con mucho terreno por recorrer, lo que permitió que fuera evolucionando a pasos agigantados a medida que surgían investigaciones, mediciones, aportes de otras ciencias (como las biológicas o psicológicas), avances tecnológicos y la inclusión del profesor de Educación física para la preparación física…pero hoy no alcanza que el profesor sólo maneje la preparación condicional, debe sumarle la preparación técnico-táctica, tener conocimientos del juego y “tener vestuario”; si bien puede que no sea imprescindible que haya jugado a gran nivel, si le dará un plus.

Esa evolución en el fútbol permitió conocer datos importantes para que la preparación fuese más exacta y ajustada a las exigencias del juego. Las mediciones de la distancia que un jugador realiza en un partido, que hace más de 40 años se llevaban a cabo por una persona calculando a ojo y anotando en una hoja, hoy se obtiene mediante aparatos tecnológicos al momento y con gran exactitud.

Más o menos por aquellas épocas también surgieron los cardiotacómetros para conocer las frecuencias cardíacas durante el juego, luego el medidor de lactato sanguíneo hasta llegar a nuestros días donde contamos con dispositivos con GPS que además proporcionan infinidad de datos como las distancias recorridas, las velocidades, la cantidad de esprints, saltos, remates, aceleraciones y desaceleraciones, entre otros.

Se fueron sumando mediciones antropométricas para ubicar a cada futbolista dentro de los parámetros estándares del fútbol, aspectos relacionados con la nutrición para prevenir la pérdida de líquidos y nutrientes que afectan el rendimiento. Todo lo mencionado nos lleva a pensar a que la “brecha se acortando”, es decir se van acabando las posibilidades de seguir avanzando.

En los últimos años adquirieron gran auge las tareas con fines profilácticos, ejercicios para la prevención de lesiones mediante el fortalecimiento de los grupos musculares con mayor tendencia a lesionarse en el fútbol, desarrollo de la propiocepción, activación del core y, por último, el entrenamiento cognitivo proveniente de la neurociencia.

En referencia al tema lesiones se trabaja de varias maneras, mencionó sólo algunas como el trabajo compensatorio de los sectores menos utilizados en los gestos propios del deporte y de los miembros contralaterales, en este último caso si la diferencia en cuanto activación y niveles de fuerza entre una pierna o brazo superan el 15%  las probabilidades de lesión son muy grandes.

También se realizan ejercicios que puedan disminuir la probabilidad de lesión en los isquiosurales, los más comunes son aquellos de fuerza excéntrica (Descenso ruso). Las tareas propioceptivas mediante el empleo de Bosus, fitball, tablas de equilibrio o sin ningún material se utilizan para mejorar la postura corporal, la estabilidad y el equilibrio pudiendo ser importante en prevención de esguinces de tobillo o rodilla, además de ser buenos para reequilibrarse en situaciones de juego en las cuales pueda producirse un empujón o resbalones en campo resbaladizo.

Los trabajos que apuntan al core (núcleo o zona media que involucra un conjunto de músculos de la zona abdominal, lumbar y de la cadera) permiten el control lumbo-pélvico-abdominal favoreciendo la transmisión de potencia hacia los miembros inferiores o superiores.

La última irrupción en la preparación física en el fútbol: el entrenamiento cognitivo, son tareas que favorecen los procesos mentales como la atención, concentración, captación de información que serán de gran ayuda para la toma de decisiones. Como ejemplo de este tipo de tareas se le pide al ejecutante que tenga que memorizar un determinado número de indicaciones y resolverlas con gran velocidad de reacción al mismo tiempo que ejecuta gestos propios del deporte con criterio táctico.

Al igual que para el desarrollo de cualquier capacidad, se inicia con ejercicios de menor dificultad para ir elevando la exigencia y complejidad a medida que el individuo progresa. Este tipo de tareas se pueden emplear perfectamente con niños de categoría Benjamín en adelante.  Para concluir con esta pregunta, quisiera añadir que si se dan nuevos pasos para el bien del fútbol, bienvenido sea…pero, cuidado, que no sea desechando todo lo bueno que se ha venido realizando hasta acá desde los inicios de la preparación física por parte de los profesores que fueron pioneros de esta actividad, y es a ellos a quienes debemos agradecerle los preparadores físicos de hoy.

Ejercicios específicos o contextualizados. ¿Cuándo, cómo y porqué?

H.T.: En un artículo que escribí hace algunos años expuse mi pensamiento acerca de las grandes corrientes metodológicas de enseñanza. Estoy convencido que las dos corrientes, conductista y constructivista, tienen sus ventajas y desventajas. Por lo tanto, lo más inteligente sería valerse de ambas para obtener el mayor provecho posible. El conductivismo se relaciona con las tareas analíticas o ejercicios específicos y el constructivismo con lo global o lo contextualizado. Entonces estos dos tipos de ejercicios se deben utilizar según cada caso.                                                                                                                                                                                                                               Quizás se podrían emplear con mayor proporción pero no exclusivamente según mi criterio, los contextualizados en el fútbol de elite, mientras sería lo contrario en el fútbol base. Pero esto no significa que los niños no deberían realizar actividades contextualizadas, tengamos en cuenta que en la formación es fundamental brindar una preparación multifacética que apunten a una amplia gama de actividades deportivas, favorecer el esquema corporal, las nociones de espacio y tiempo, habilidades motoras, capacidades coordinativas generales y específicas, principios tácticos, inteligencia, creatividad, entre otras y de manera lúdica todo lo que sea posible.

En la enseñanza de un gesto técnico nuevo, prefiero hacerlo con ejercicios analíticos primero para que le resulte más sencillo al no tener dificultades tales como apremios temporales por ejemplo, pero siempre teniendo en mente de llevarlo a su inmediata aplicación en el juego. Si empezara directamente con ejercicios situacionales /juego, puede serle complicado si es un gesto desconocido o que nunca había realizado. Pero si nos quedamos con el ejercicio analítico carecería de sentido porque no lo estaríamos preparando para la realidad: el fútbol es un deporte de incertidumbre con situaciones aleatorias y se juega con oposición.

Los circuitos : ventajas e inconvenientes ¿Qué tipos hay? ¿Cuáles son los más efectivos para niños?

H.T.: Los circuitos, o recorridos de actividades como prefiero llamarlos para distinguirlos de los circuitos como método u organización del trabajo de la fuerza, tienen la gran ventaja de hacer más dinámica la clase/sesión al evitar las largas filas de niños o individuos esperando su turno para realizar la actividad porque permiten que todos, o por lo menos varios, estén participando de las tareas simultáneamente.

También reúnen variedad de acciones con muchas repeticiones por parte de cada participando optimizando el tiempo y el espacio. Como desventaja puede suceder que el profesor no pueda seguir a todos los participantes durante todo el ejercicio debido a que todos o varios están trabajando al mismo tiempo circulando por diferentes partes del recorrido; cuando esté mirando a uno, se pierde de vista a los que estén fuera de su campo visual.

Tenemos diferentes tipos de circuitos/recorridos: abiertos, cerrados y mixtos. En los abiertos, el profesor indica los ejercicios para que cada ejecutante lo ejecute según su nivel; en los cerrados, el profesor determina como se deben realizar los ejercicios; y los mixtos son una combinación de los dos mencionados.

Además pueden ser tareas sin elemento, con elemento o que contengan algunas partes sin y otras con el elemento. También pueden apuntar al componente condicional, a las capacidades coordinativas, a los gestos técnicos específicos con o sin resolución táctica; ya sea en forma exclusiva o de manera combinada.

De los mencionados, para los niños, especialmente los más precoces, los abiertos serían los indicados o más convenientes.

Cabe aclarar que en todas las etapas se deberían combinar circuitos/recorridos que involucren ejercicios con y sin balón apuntando al componente condicional y técnico-táctico priorizando más uno que otro según el caso.

Circuitos de entrenamiento de futbol ⚽

Objetivos y tareas por categoría

Voy a mencionar brevemente los contenidos a desarrollar en la actividad con cada categoría desde micros hasta juveniles.

Micros (4-5 años de edad):

Desarrollar el esquema corporal y las nociones espacio-temporales (al principio les cuesta moverse en espacios delimitados, pero lo vamos trabajando para que puedan respetar los límites del campo; manejan menos los tiempos, sólo marcamos el ritmo de las acciones en lento o rápido y lo podemos hacer con palmadas/aplauso muy espaciado o muy seguido. No les es posible trabajar a intensidades medianas o sub-máximas), trabajar el más amplio abanico de habilidades motoras: diferentes tipos de carrera, apoyos, cuadrupedia, rebotes, saltos, equilibrio…

Como fundamento técnico específico empezar con la conducción, por dos motivos: el egocentrismo característico de este grupo etario y la necesidad de contacto con el elemento. Como son muy egocéntricos no es fácil que le quieran pasar el balón a los compañeros y, al ser las primeras experiencias en el fútbol, necesitan familiarizarse con el balón, por esto iniciamos con este fundamento que permite mucho más tiempo de contacto con el elemento que los otros fundamentos. También el remate es del gusto de ellos, ya que es como se consigue el gol.

Pre-benjamines (6-7 años de edad):

Reforzar lo visto en la etapa anterior.En los fundamentos técnicos específicos, adquieren mayor importancia el pase y el control. En cuanto a las capacidades físicas es una fase sensible para iniciar el desarrollo de la velocidad de reacción.

Benjamines (8-9 años de edad):

Reforzar lo visto en etapas anteriores.Se siguen desarrollando los fundamentos técnicos con más variantes procurando elevar el nivel de exigencia, creatividad y aplicación táctica individual. En esta etapa se aprovecha la fase sensible para desarrollar la velocidad de acción y la velocidad frecuencial.

Alevines (10-11 años de edad):

Reforzar lo visto en etapas anteriores. Los fundamentos técnicos específicos se pueden aplicar con mayor velocidad, precisión y potencia en situaciones de juego. Es una fase sensible para desarrollar la fuerza explosiva con cargas livianas y con gestos técnicos generales (carreras y saltos) y específicos (golpeos y remates). Incorporar con mayor frecuencia y exigencia tareas para capacidad aeróbica y flexibilidad (esta cualidad empieza a involucionar a partir de estas edades).

Infantiles (12-13 años de edad):

Reforzar lo visto en etapas anteriores.Aplicación de los fundamentos técnicos ofensivos en situaciones más complicadas, que obliguen a mejorar las fases 1 y 2 del acto motor (percepción y análisis + toma de decisiones). Empezar a darle mayor importancia a los fundamentos técnicos defensivos, aprovechando el despegue hormonal donde los niveles séricos de testosterona se elevan significativamente y con esto aumenta la agresividad. Esto no significa pegar patadas, sino el ímpetu para disputar el balón con la bravura que requieren una entrada, carga o tackle.

Los trabajos aeróbicos pueden incrementarse en cantidad y calidad.

Hasta esta etapa (4-5 hasta 12-13 años) debería prevalecer la preparación técnica, tanto general como especial, sobre la física/condicional. Es decir, que se realizan actividades para habilidades motoras y más lúdicas (juegos) con o sin balón que trabajos con exigencia física elevada. En lo personal, no hablo de entrenamiento en estas primeras etapas. Para mi gusto el “entrenamiento en serio” comienza a partir de los 14-15 años de edad, por esto también diferencio con el término “clase”, la actividad con niños menores de 14 años, y “sesión”,  a partir de los 14 años.

Cadetes (14-15 años de edad):

Todo lo realizado hasta aquí fue fundamental. Como se mencionó las tareas se tornan más exigentes, especialmente en lo físico y psíquico.

Se puede trabajar la fuerza en cualquiera de sus tipos (la fase sensible de esta cualidad física va desde los 11 hasta los 15 años aprox.) y es la fase sensible para incorporar esfuerzos anaeróbicos lácticos (resistencia a la velocidad o fuerza-resistencia e hipertrofia) porque son capaces de producir y “lavar” el lactato con eficiencia gracias a la mejora cuantitativa y, principalmente, cualitativa de las encimas especializadas para ello.

Se trabajan los principios tácticos colectivos.

Juveniles (16-18 años de edad):

Las tareas son similares a la de los adultos. Pensemos que están a un paso del profesionalismo, incluso algunos ya lo son. Pelé, Maradona y otros debutaron en primera división con tan solo 15-16 años de edad. Por lo tanto se pueden realizar toda la variedad de circuitos/recorridos mencionados.

Entrenamiento en el gym. ¿Qué beneficios pueden aportarnos futbolísticamente hablando? ¿Puede perjudicar a jugadores acostumbrados a jugar en otros pesos o desarrollos musculares?

H.T.: La fuerza es hoy considerada como la cualidad física básica (la resistencia y la velocidad dependen de ella) y, por ende, fundamental para todos los deportes, aunque claramente para algunos más que otros. Una de las maneras más idóneas para desarrollarla es en el gimnasio. Aunque en éste el trabajo no es específico para el fútbol, pero después se pueden aprovechar las ganancias obtenidas en los niveles de fuerza máxima y potencia al trabajar en el campo de juego las fuerzas específicas necesarias de nuestro deporte: fuerza de desplazamiento (aceleraciones, cambios de dirección), fuerza de salto (para ganar en el juego aéreo), fuerza de remate (para pases largos y disparos al arco) y fuerza de choque (para ganar en la lucha cuerpo a cuerpo disputando el balón).



La ventaja del trabajo con pesos libres y máquinas de gimnasio de musculación es su practicidad para medir, entonces podemos programar con facilidad los volúmenes e intensidades con las cuales programemos trabajar en cada sesión según objetivo o período.

Lo ideal sería conocer la fuerza máxima de cada uno. Esto se puede obtener mediante el test de fuerza máxima (1RM) o el test de repeticiones máximas y mediante alguna de las fórmulas de predicción calcular cual sería el 100% o 1RM. De todas maneras, ningún test es cien por ciento exacto porque dependerá de cómo se sienta ese día y en ese momento. Tampoco es demasiado importante ser muy rigurosos si son  diez kilos o diez kilos menos debido a que la fuerza es un complemento para el fútbol. Sin tomar el test podemos calcular los porcentajes sabiendo que para el futbolista realizar 10-12 repeticiones representaría 70-80% de su capacidad máxima aprox.

Ya dije que el trabajo de fuerza en el gimnasio no es específico para el fútbol, pero si será útil para la prevención de lesiones. Voy a reiterar lo mencionado en mi respuesta acerca de si era posible seguir dando pasos en la preparación física del fútbol, para prevenir lesiones se han introducido en las sesiones en los últimos años, los ejercicios llamados preventivos y compensatorios cuyo objetivo es el fortalecimiento de zonas más propensas a lesiones o debilitadas.

Por ejemplo: ejercicios excéntricos destinados a los isquiosurales y su activación conjunta con los glúteos; equiparación de niveles del tiempo de activación y fuerza entre miembros contralaterales (si las diferencias superan el 15% hay mayor riesgo de lesión).

También se han puesto de moda las tareas propioceptivas (para la prevención de lesiones ligamentarias mediante el desarrollo de la estabilización refleja neuromuscular) y las destinadas al Core; muchas veces se combinan ambas y sirven para mejorar la postura corporal, la estabilidad, el equilibrio y la transmisión de potencia a los miembros inferiores y superiores.

Otro beneficio del trabajo de fuerza en el gimnasio es el desarrollo de la potencia o  fuerza explosiva y  la resistencia a esa fuerza explosiva que luego debería aplicarse en las acciones determinantes durante el partido: aceleraciones y carreras más rápidas, cambios de dirección y sentido repentinos, saltos alcanzando mayor altura, choques para ganar la posición y golpeos para pases de mayor longitud y remates más potentes. Todas estas acciones requieren de altos niveles de fuerza explosiva o potencia.

Para alcanzar mejores niveles de fuerza explosiva/potencia es necesario trabajar la fuerza máxima primero, porque cuanto más fuerza máxima se posea más potente se podrá ser. La fuerza máxima se trabaja, esencialmente, con cargas pesadas y la máxima velocidad de ejecución posible, esto significa intensidades muy altas (90-100%  o más con ciertos métodos), poco volumen (menos de 6 repeticiones) y poca duración (menos de 10 segundos).

Este es un aspecto que desde mi punto de vista no se tiene muy en cuenta en el fútbol y no se trabaja bien. El futbolista es bastante reticente a trabajar con cargas pesadas por temor a lesionarse o porque tiene la creencia que se pondrá “pesado” y perderá movilidad, cosas que no son ciertas si se trabaja adecuadamente.

Una de las mejores maneras para desarrollar la fuerza explosiva en futbolistas es mediante el empleo del método de contraste. Este método consiste en combinar un ejercicio “pesado” seguido de otro “liviano” al realizar una serie con una carga muy elevada (intensidad de 85-100%) con poco volumen (1-5 repeticiones) y luego una serie que estimule el mismo grupo muscular de manera balística con una duración que no supere los 10 segundos.

La explicación está en el aprovechamiento de la potenciación post-activación (PAP): después que un músculo es activado con una contracción máxima, mantiene un estado potenciado que se disipa más tardíamente que la fatiga.

Pero este es un método considerado avanzado, por lo tanto no es recomendable utilizarlo con principiantes o niños. En estos casos, primero debemos desarrollar la capacidad de sostén de los músculos, esto significa trabajar con cargas livianas o medianas estimulando fibras tipo I y IIa, mientras tanto se trabaja con los gestos deportivos y el método balístico para no perder velocidad, esto último sería la capacidad de ejecución de los músculos.

Si nos quedáramos sólo con desarrollar la capacidad de sostén, estaríamos construyendo un jugador sin explosión, lento, carente de grandes niveles de potencia.

Para responder la segunda parte de esta pregunta, lo que deberíamos evitar es el aumento desmesurado de la masa muscular. La fuerza hipertrofia puede ser perjudicial para el futbolista debido a que puede ocasionar una merma en la potencia (por pérdida de velocidad) y dificultad en los desplazamientos (por ponerse más pesado). Aunque en ciertos casos puede ser necesario trabajar la hipertrofia si tenemos un jugador muy menudo y esto es más frecuente en futbolistas en formación. Pero, claro está, que nunca hace falta alcanzar niveles desmesurados, solamente lo suficiente para que ante una carga de un rival no lo tiren a las gradas. Puedo citar dos casos para ejemplificar esto: uno es el “Kun” Agüero, hoy figura del Manchester City.

Trabajé con un entrenador que lo tuvo en las inferiores de Independiente y me comentó que como era muy menudo corporalmente lo pusieron a trabajar en el gimnasio para hacerlo aumentar de tamaño y que no lo tumbaran en cada lucha por el balón. Su físico no es el de un fisicoculturista, pero si lo suficiente para pelear y ganar contra defensores de buen tamaño.

El otro caso es de un jugador que surgió de Platense, un club chico, pero con un gran potencial, con futuro para llegar a jugar en selección y el fútbol europeo, pero de repente perdió nivel futbolístico.

Un preparador físico conocido me comentó que lo había tenido en uno de los clubes que trabajó que dicho jugador se había estado entrenando en un gimnasio por su cuenta e hipertrofiado. En los gimnasios comerciales muchas veces no tienen en cuenta como trabajar para estos casos y lo más común es el trabajo para aumento de la masa muscular. Quizás perdió ductilidad por esto. Estos son dos ejemplos diferentes del trabajo de hipertrofia, uno positivo y otro negativo.

Para terminar de explicar porque la hipertrofia puede ser perjudicial para el futbolista debemos tener en cuenta que los esfuerzos para dicho objetivo requieren movimientos bastante lentos o muy alejados de la velocidad de los gestos específicos y una duración relativamente elevada que atentan contra la potencia máxima, especialmente si se trabaja de esta manera exclusivamente.

Estos esfuerzos aumentan la acidosis y cuanto mayor sea ésta menor será la potencia. Esto se da porque el ph intramuscular, que en condiciones normales es de 7.2 a 7.4 (ligeramente alcalino) desciende…cuando llega a 7, empieza disminuir la velocidad de la contracción muscular, si continúa bajando a 6.9 la capacidad de acortarse para producir trabajo mecánico en el músculo sigue disminuyendo hasta que llega un punto, 6.8…6.7, que el músculo se “muere”, no puede seguir contrayéndose porque el medio se tornó muy ácido.

En definitiva, si se pretende acelerar, saltar o rematar con la máxima potencia, no es conveniente acostumbrarse a este tipo de tareas porque cualquier acción explosiva se verá perjudicada al no ser capaz de movilizar los segmentos corporales, miembros inferiores principalmente en nuestro deporte, a su máxima velocidad potencial.




LA PREPARACIÓN FÍSICA EN EL FÚTBOL con HORACIO TAGLIAFERRI
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Sobre el autor

Horacio Eduardo Tagliaferri

Profesor Nacional de Educación Física, Instituto Vélez Sarsfield Preparador físico inscripto en la Asociación del Fútbol Argentino (A.F.A.) Nº REG. 3491/07

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