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El final de la temporada de fútbol

El final de la temporada de fútbol

Llegó el momento final, el momento de reflexionar sobre toda la temporada, los entrenamientos, las jugadas, las faltas, los problemas y las alegrías. ¿Valió la pena? ¿Todo este esfuerzo para cambiar un resultado que siempre comienza en 0-0? 14 niños o niñas, 22 hombres o mujeres, detrás de una circunferencia, jugando con el espacio y desafiando la ley de la gravedad. ¿Qué queda en el camino? ¿Un número en una tabla? ¿Un trozo de metal en forma de copa? ¿Quizás solo caras momentáneas de tristeza? ¿Es realmente necesario todo este esfuerzo?

En este momento de reflexión, recordamos que el fútbol es mucho más que el resultado final. Es el proceso de crecimiento, la superación personal, la camaradería y el espíritu de equipo. Es el amor por el juego y la pasión que nos impulsa a dar lo mejor de nosotros mismos en cada partido. No importa si ganamos o perdemos, lo que importa es el viaje y los valores que aprendemos en el camino.

Así que, sí, merece la pena. Merece la pena el esfuerzo, la dedicación y la entrega. Vale la pena cada entrenamiento, cada jugada, cada sacrificio. Porque el fútbol nos enseña a soñar, a luchar y a creer en nosotros mismos. Y aunque el resultado pueda ser efímero, las lecciones y los recuerdos perduran para siempre en nuestros corazones. Porque el fútbol nos enseña lecciones valiosas sobre el trabajo en equipo, la perseverancia y la humildad. Nos permite vivir momentos de emoción y nos une en una comunidad global de aficionados. Es un recordatorio de que el deporte trasciende más allá de los resultados y nos conecta a todos a través de una pasión compartida.

Entonces, sí, vale la pena. 

Al reflexionar sobre el pasado, nos damos cuenta de que todos los momentos vividos en el fútbol están influenciados por el marcador o el resultado final.

Es el resultado el verdadero juez, sin importar todo el esfuerzo, la bondad, el amor y la pasión que pongamos en lo que hacemos. Si no hay un objetivo o conclusión final, todo queda inconcluso y embarazoso. Muchos defienden la formación, mientras que otros se inclinan por la competencia. Sin embargo, todos, aunque no lo admitan, son esclavos del resultado final, que realmente guiará sus sentidos y sentimientos. Esa es la cruda verdad.

Es la ley que marca la diferencia entre lo que está bien y lo que está aún mejor o peor, es la realidad. Cada uno siempre defenderá lo suyo, como es natural. Pero nuestra sociedad está fuertemente influenciada por instintos difíciles de separar y que no son muy distinguibles para los observadores externos. Es la naturaleza humana. Al menos, el ser humano siempre evoluciona hacia algo mejor, aunque no parezca. El error es lo que nos corrige y, generalmente, nos provoca para fortalecernos. Aunque se intente enmascarar en esta sociedad, el error, el fallo y el fracaso son necesarios para aprender a vivir.

De todos estos errores surgirán las soluciones que tarde o temprano se impondrán. Entonces, ¿Cómo debemos analizar el fútbol? ¿Por qué limitarnos a cuantificar datos y números? Me pregunto, ¿Cómo se mide el esfuerzo de un padre por llevar a su hijo a entrenar? ¿Cómo se cuantifican las risas y la felicidad después de ganar un partido? ¿Y la tristeza? ¿Cómo se mide el esfuerzo dedicado al estudio y al trabajo? ¿Cómo se mide el dolor de un desamor? ¿Cómo se miden las experiencias vividas y las amistades? ¿Está realmente bien remunerado el tiempo que un buen entrenador de fútbol base dedica a diseñar sesiones, alineaciones, scouting, viajes, videos, reuniones, coaching, psicología, etc.? ¿Cuál es la felicidad de un árbitro y por qué soportan tantos insultos en cada partido? Deberíamos estar agradecidos, ya que sin ellos, el fútbol sería un deporte caótico, violento e impuro.

Reflexiono sobre el pasado y me pregunto: ¿Por qué tanto esfuerzo en este juego? Se dice que el éxito consiste en alcanzar lo que deseamos...

Pero me pregunto: ¿No es acaso un éxito que un padre lleve a su hijo a jugar, a pesar de tener escasos recursos para la gasolina? ¿No es un éxito simplemente disfrutar del juego sin importar si ganamos o si jugamos perfectamente?

Considero al entrenador que dedica innumerables horas en beneficio del equipo, a pesar de recibir poca remuneración y enfrentar presiones, quejas y críticas. ¿No merece admiración y reconocimiento? ¿Y qué decir de los árbitros que están solos sin asistentes? ¿O de los jugadores que se recuperan de lesiones graves?

Desde la perspectiva solitaria del entrenador, creo que, sin importar el resultado final, cada temporada será valiosa si en nuestro interior podemos afirmar: "Fui justo y amable con los demás, tengo la conciencia tranquila".

Agradezco a todos mis amigos por su apoyo.

Sobre el autor

ALEX S

Fundé Coaching futbol por el sueño de una noche de verano, técnico Deportivo de futbol y futsal también soy un apasionado de la tecnología y del rock. Sígueme en estas redes sociales.

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